SANTO DOMINGO.- Causó malestar entre la comunidad cristiana del país el cierre de los templos durante los primeros diez días del año 2021, siendo esta parte de las medidas anunciadas por el gabinete de salud para refrenar la propagación del Covid-19.

Representantes de las iglesias Católica y evangélicas catalogaron de no acertada tal disposición, al explicar que en esos templos es donde más se han respetado las medidas de distanciamiento.

Explicaron, además, que las actividades religiosas son imprescindibles para la ciudadanía en los momentos de crisis.

“Es difícil cuando se cierran las iglesias —dijo el arzobispo de la Diócesis de Baní, monseñor Víctor Masalles—, en una iglesia que siempre ha habido distanciamiento”.

Masalles criticó que los colmados y supermercados, así como las actividades en los hoteles siguieron su curso normal.

“No se considera al sacerdote ni a la Iglesia como instrumento necesario para sobrellevar la pandemia”, dijo.

A su vez, el pastor asistente del Centro Mundial de Restauración Familiar, Américo Matos, dijo ayer que ha sido muy mal recibida esta medida y la calificó de dispareja.

“A las iglesias no debieron incluirlas, si bien fiscalizarlas para que sea más efectivo el control sanitario, pero no tronchar la celebración del nacimiento de Jesús”, aseveró Américo Matos.

El contexto

—1— Control

El gobierno suspendió las actividades cristianas durante los primeros diez días del año. Hizo cambios en los horarios de toque de queda y estableció protocolos más rígidos en los hoteles a los fines de evitar la saturación del sistema sanitario.

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