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El cristiano y la política, una crítica constructiva

CLARITZA DE LA CRUZ

Por Claritza De La Cruz

Ser un político implica que asumes un compromiso donde te identificas por una causa. Luchas, trabajas, asumes responsabilidades, te enfocas en implementar las posibles soluciones, cambios y mejoras por lo que te has identificado y has prometido hacer.

Ser cristiano o cristiana en primer lugar es confesar a Cristo como tu Señor y tu salvador, es poder desarrollar una relación de padre a hijo con Dios, vivir en fe y por la fe. Es asumir un cambio en los paradigmas erróneos que estigmatizan a la sociedad, y muy especialmente a quienes tenemos –y somos-  parte de la política en el diario vivir.

Fui invitada a participar en un encuentro religioso. Al mismo asistió como orador principal un pastor de otra iglesia,  quien en su alocución motivadora e inspiradora, tomó parte de su tiempo en el púlpito para exhortar a los concurrentes e invitados al servicio religioso a no ser como los políticos. Éstos, –los políticos-, según su apreciación, “buscan cada cuatro años a las comunidades y solo cuando las necesitan”. Les invitaba, sin embargo, a tocar las puertas de los distintos Ministerios del Estado para que, en su condición de dirigentes comunitarios, buscaran soluciones de los problemas en sus diferentes sectores.

En una reunión con un empresario importante de nuestro país, y luego de presentarnos y adentrarnos en conversaciones sobre la nación y otros temas, como algo natural fluyó en mí el homo sapiens político, y entonces él me preguntó. -¿tú eres cristiana?  Y a seguidas, subrayó: -¿Y cómo puedes ser política también? “Esas dos cosas no van de la mano”, expuso.

Cada día trato de publicar en mis diferentes redes sociales un mensaje extraído de la biblia, con lo cual busco generar conciencia sobre la importancia de conocer y practicar la palabra de Dios. Aunque para algunos esto es fanatismo o lo ven como una religión, en mi caso es  parte de este nuevo estilo de vida que he asumido. En ese día a día he recibido críticas muy fuertes de personas que por su falta de fe y por creencias diferentes a las mías, sumado a su intolerancia, hacen de algo simple un momento difícil y bochornoso, al insultar y buscar humillar al que no cree en lo que ellos sí.

He visto como algunos que han profesado la fe cristina me invitan a salir de la política. Otros dentro de la política no creen que ser cristiano vaya de mano con la política e igualmente muestran sus críticas poco constructivas.

El cristianismo es un estilo de vida que profesa todo aquel que cree en Cristo, el cual lo que promueve son los buenos valores, la fe, la esperanza, la ayuda mutua, el crecimiento espiritual, las buenas acciones, el amor, la sabiduría, la paz que tanto hace falta en la sociedad y en la política misma.

Si la política como ciencia tuviera en su base los valores del cristianismo, el mundo hoy fuera totalmente diferente.

La biblia registra la historia de magnos líderes que también asumieron como protagonistas de grandes liderazgos en momentos trascendentes de la humanidad. De allí salen los primeros políticos, entre los que podemos citar a Jacob, que fue la raíz de donde salieron las doces tribus de Israel. También Josué que fue a quien le tocó la responsabilidad de gobernar en un momento difícil de Egipto, junto al Faraón.

A Moisés le tocó sacar al pueblo de Egipto y realizar un largo viaje a través del desierto hasta Madián, donde buscó refugio, mientras Josué junto a Caleb dirigió al pueblo de Dios hacia la tierra prometida. David fue el segundo rey de Israel a quien Dios le prometió que siempre uno de su generación iba a gobernar.

También destacan las sagradas escrituras a Deborah la única mujer jueza, y a Esther que por su posición en el palacio pudo salvar a toda una nación. Y que decir del líder de los líderes, el cual se sentó con los cobradores de impuestos, con hombres y mujeres de todas las posiciones y profesiones, el hombre que dividió la historia en antes y después de él, y que hoy por hoy su historia es contada de generación en generación, su nombre es Cristo.

Además, otros muchos otros hombres y mujeres que relata la biblia estuvieron en el Palacio, algunos llamados a ser Reyes y otros al servicio del Rey, pero con grandes poderes. Aunque cada uno con un llamado diferente, tuvieron importantes responsabilidades y el Señor los usó para su propósito y hoy forman parte de la historia.

Cada uno de nosotros fue diseñado, creado con un fin espacial. En ocasiones puede que te desvíes del camino y hasta que no encuentres eso que te motiva a luchar, no volverás a tu  ruta; será dentro de ti que encontrarás las fuerzas para seguir la senda correcta y saber que puedes creer en el que te llamó.

Lo que queremos resaltar con este señalamiento es que los grandes conductores de la humanidad eran los líderes políticos de sus épocas, que ahí es donde está la génesis de la conducción política, sus orígenes no proclamados ni reconocidos.

El Señor necesita de sus hijos tanto en lo política como en los diferentes ámbitos de nuestra vida para ser y hacer la diferencia según el diseño de Dios.  Fue una de las respuestas que atiné a darle a uno de mis críticos.

Desde que conocí al Dr. Leonel Fernández Reyna, a finales de los 90, cuando ya era presidente de la República, me enamoré de la política, de su visón y compromiso para con nuestro país. Con una incipiente base cristiana, entendí entonces cómo se dan los designios de Dios, como el Todopoderoso escoge a los liderazgos para que dirijan a su pueblo en determinado momento de la historia.

Decidida a apoyarle y siendo apenas una adolescente dimos ese paso y entramos a formar parte del Partido de la Liberación Dominicana, lo que luego me transformaría en la joven que habría de ser hoy. Conocer de las ideas del Profesor Bosch y su compromiso mantienen la esperanza de poder cada día contribuir a Servir al Partido para Servir al pueblo tal y como lo definió el profesor.

Se puede ser un político responsable, se puede cumplir con los compromisos y causas asumidas. Yo creo en un mejor país, creo que juntos podemos avanzar y lograr por lo que tanto han luchado los hombres y mujeres que han transformado esta nación. Creo en una mejor República Dominicana, en un mejor PLD, en que la juventud dominicana seguirá tomando las riendas de la nación y siendo ejemplo para las generaciones futuras. Yo creo que Dios dará a la política los valores cristianos que requiere esta etapa de nuestra vida histórica  para que, como lo hizo con Josué, conduzcan este pueblo a la tierra que fluye leche y miel (La Tierra Prometida).

(La autora es presidenta del Instituto de Estudios Políticos Económicos y Sociales de Latinoamérica y el Caribe (IEPES-LAC).

Visto 128 veces Modificado por última vez en Miércoles, 24 Enero 2018 13:35

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