La controversia de ahora…

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Por: José Antonio Matos Peña

La nación dominicana sufre en la actualidad una nueva crisis política y electoral, si es que se puede separar una de otra, de orden general, a pesar de que la del momento tiene raíces a lo interno del partido de gobierno, el cual, ostenta tanto poder, que desborda el contenido interno del partido y llega a lo social, económico y mental de toda la sociedad dominicana.

El encuentro, surge desde el proceso convencional entre las huestes políticas encabezadas principalmente  por los señores, Danilo Medina y Leonel Fernández, las cuales, afortunadamente tuvieron su escenario, en manos de la junta central electoral, los que conocimos el affaire o rebú  del PRD en el famoso hotel Concorde Dominicano en la década de los ochenta, lo vemos chiquitico en comparación a las consecuencias de lo que ahora hubiera acontecido, tuviéramos  por muerto, más de cien, si los disensos estuvieran en   manos  de un partido, en el cual, las figuras beligerantes son:  una, el gobernante y la otra, el presidente del mismo partido, ¡Dios nos libró!.

La crisis ha sido tan grave, que las presiones de parte y parte,  lograron una renuncia momentánea de un reputado miembro de la institución electoral; en todo el proceso,  el sector Leonel exigía una serie de  requisitos, en los cuales se le dio respuesta favorable total o parcial, sin embargo, se animaron a participar en el evento, conformemente, hoy, el desacuerdo actual, consiste en el conteo de los votos presidenciales emitidos, no en lo general, en los cuales, los resultados han sido indistintos  en la votación, el  único método de comprobar si lo enviado de cada colegio hacia la sede principal del conteo general, llegó correcto,  con eso, un balance  entre lo que se envión y lo que llegó; si llegó alterado, entonces sí se puede buscar defecto en el medio de transporte de los datos, similar al siguiente objeto de comparación

“Un camión cargado de leche, sale de Neiba a santo domingo, sin cadena de custodia en el trayecto, se presenta un reclamo o sospecha, de parte de uno de los dueños, no hay pruebas o evidencias de que el transportista haya alterado algo, por tanto, antes de tocar el camión, se debe comprobar si lo enviado llegó completo, sin no, vamos al chequeo”, lo contrario, es tomarlo al revés.

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