Reflexión Histórica.

Por: Santos Acosta (Cariño)

El 16 de agosto de cada año el país conmemora un aniversario más de la Guerra Restauradora, considerada una de las gestas más importante de la nación dominicana, que fue encabezada por el prócer Gregorio Luperón( dio 10.000 visas para recibir a Judios en RD).

Esta fecha, más que un día festivo es una celebración que debe llenarnos de patriotismo y hacernos recordar a esos hombres valientes que se entregaron por nuestra Patria.

La Guerra Restauradora inició en 1863 hasta 1865, entre los dominicanos y españoles, donde el sector conservador encabezado por Pedro Santana, se asoció para entregarle el poder a España, 17 de años después de la guerra Independencia. El 16 de agosto de 1863, un nuevo grupo bajo el liderazgo de los generales Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez(descendiente de Judios Sefardíes que llegaron de España), una audaz incursión en el Cerro de Capotillo, provincia Dajabón, e izaron el pabellón dominicano. Esta acción, conocida como el Grito de Capotillo, fue el comienzo de la guerra.

A esas pretensiones de Pedro Santana de anexar el país a España, el pueblo la consideró como una traición, y que por ende debían unirse, entonces, en el Cibao se incorporaron a la rebelión más de seis mil dominicanos, donde se atrincheraron en la fortaleza San Luis, en Santiago.

Los rebeldes establecieron un nuevo gobierno que encabezó José Antonio Pepillo Salcedo, este intentó pedir ayuda a EE.UU, pero fue rechazada. La guerra terminó con la victoria de dominicana y la retirada de la tropa española del país.

Aunque muchas ciudades dominicanas y la agricultura en toda la nación fueron destruidas (a excepción del tabaco) durante este periodo, la Guerra de Restauración trajo un nuevo nivel de orgullo nacional a la República Dominicana.

Algo que debía ser resaltado, es que la victoria dominicana también le demostró a los cubanos y puertorriqueños que España podía ser derrotada.

La política dominicana se mantuvo inestable durante los años siguientes. Pimentel fue presidente durante sólo cinco meses antes de ser reemplazado por José María Cabral.

Cabral, a su vez fue derrocado por Buenaventura Báez en diciembre de 1865, pero retomó la presidencia en mayo de 1866.

Sus negociaciones con los Estados Unidos sobre la posible venta de la tierra alrededor de la Bahía de Samaná, resultaron ser tan impopulares que Báez fue capaz de recuperar la presidencia una vez más en 1868.

En las relaciones dentro de la isla, la guerra marcó un nuevo nivel de cooperación entre Haití y la República Dominicana.

Hasta entonces, Haití había considerado la isla de La Española como “indivisible” y había intentado, sin éxito, conquistar la mitad oriental varias veces en el pasado.

La guerra obligó a Haití a darse cuenta de que este objetivo era esencialmente inalcanzable, y fue sustituido por años de disputas fronterizas entre los dos países.

El 16 de agosto se conmemora un día de fiesta nacional en la República Dominicana, así como en ocasiones el día que el presidente dominicano es juramentado en su cargo cada cuatro años.

Los dominicanos debemos luchar día a día para no ser privados de nuestra libertad, para hacer valer la identidad de nuestra nación y lograr que permanezca libre de toda potencia extranjera, como lo hicieron en su momento estos grandes hombres.

«Cuando un pueblo no sabe ser libre se complace en ser esclavo, maldice a sus libertadores y besa el látigo de sus amos», Gregorio Luperón.

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