Santo Domingo.- El Ministerio de Educación trabaja en una propuesta de reforma a la Ley General de Educación 66-97, vigente desde hace casi 30 años, con el objetivo de adaptar el sistema educativo a las nuevas demandas del mercado laboral, fortalecer la formación técnico-profesional y facilitar la incorporación de docentes especializados en áreas como inglés y enseñanza técnica.
El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, explicó durante la primera edición de “LA Agenda Semanal” que la legislación actual ha cumplido un papel importante desde 1997, pero contiene disposiciones que hoy dificultan algunas de las transformaciones que requiere el sistema.
Uno de los ejemplos señalados por el funcionario es el requisito de poseer una licenciatura en Educación para poder ser nombrado maestro en el sistema público.
Aunque consideró que este criterio ha sido positivo, indicó que representa una limitación cuando se necesitan profesionales con conocimientos especializados en áreas como inglés, tecnología o formación técnica para los politécnicos.
“Cuando entramos en detalles de especialización como el inglés, como formación técnica para politécnicos, entonces se hace difícil encontrar personas que tengan estas competencias”, explicó.
La reforma busca abrir posibilidades para incorporar al sistema educativo profesionales con conocimientos especializados, sin abandonar los requerimientos pedagógicos necesarios para ejercer la docencia.
Hacia un sistema educativo conectado con el empleo
De Camps sostuvo que otro de los grandes objetivos es reducir la distancia entre lo que aprenden los estudiantes y las competencias que requieren las empresas.
Para ello, el Ministerio de Educación asumió este año la rectoría del Sistema Nacional de Cualificaciones y trabaja junto al Marco Nacional de Cualificaciones en la creación de dos nuevas familias profesionales, además de revisar la pertinencia de la oferta de educación técnico-profesional.
La intención es que los politécnicos respondan con mayor precisión a la actividad económica de las zonas donde están ubicados.
Así, por ejemplo, los centros de Santiago podrían concentrar parte de su formación en competencias vinculadas a las zonas francas, la industria y el emprendimiento, mientras que los politécnicos ubicados en zonas turísticas del Este podrían reforzar áreas como servicios, hotelería y restauración.
“Eso es lo que se llama una integración del sistema educativo con el sistema productivo”, señaló el ministro.
Inglés entre las prioridades de la reforma
Otro de los cambios planteados es fortalecer la enseñanza del inglés hasta avanzar hacia la aspiración de contar, en el futuro, con un sistema educativo de mayor carácter bilingüe.
De Camps reconoció que para alcanzar esa meta se requiere ampliar la disponibilidad de maestros capacitados en el idioma, algo que actualmente enfrenta limitaciones por las condiciones establecidas en la legislación vigente.
La reforma también pretende facilitar que la formación técnica y la educación universitaria dejen de verse como caminos separados.
El ministro explicó que se busca construir un sistema en el que un estudiante pueda avanzar desde la educación inicial hasta los niveles superiores y, al mismo tiempo, transitar entre la formación técnica y académica sin encontrar barreras entre ambas rutas.
Consulta refleja respaldo a una transformación
De Camps indicó que la propuesta se sustenta además en los resultados de la consulta nacional realizada sobre la transformación educativa.
Según informó, más del 71 % de las personas consultadas coincidieron en la necesidad de transformar y mejorar el sistema educativo para hacerlo más pertinente frente a las necesidades actuales.
“Hace ya 30 años que no es modificada nuestra ley de educación”, expresó el funcionario, al señalar que el proceso de reforma forma parte de una visión de largo plazo vinculada a las metas de desarrollo de República Dominicana 2036.
Centros de innovación en todas las provincias
Como parte de esa transformación, Educación también anunció una alianza con Purdue University, en Estados Unidos, para instalar centros de diseño e innovación vinculados a nuevas tecnologías y alfabetización en inteligencia artificial.
La meta planteada es que para finales de 2027 cada provincia del país cuente con al menos uno de estos centros, como parte del proceso para acercar la educación a las competencias que demandarán los empleos y emprendimientos del futuro.
La reforma de la Ley General de Educación se perfila, así como uno de los principales componentes de la transformación educativa impulsada por las autoridades, con énfasis en formación técnica, idiomas, innovación y una mayor vinculación entre las aulas y el sistema productivo nacional.











